Con un implacable 6-4, 6-2 y 6-3 y paliza en puntos totales (106-78), Novak Djokovic borró del Rod Laver Arena a Andy Murray en dos horas y 39 minutos. Novak no ganaba a Andy desde 2008, pero lo mereció por todo:agresividad, determinación, elasticidad, impenetrabilidad en defensa y gestión de los puntos importantes. A veces, Murray daba imagen de carromato atascado, fatigado, sin ritmo ni recursos para pasar al siguiente peldaño o registro. Ningún jugador británico ha ganado un torneo del Grand Slam desde Fred Perry, en 1936.
El décimo juego del primer set marcó la final: Djokovic, que controlaba con 5-4, restó y subió al 15-40 tras monumental derecha volante que cerró un rally fascinante de 39 golpes. Sin remisión, Nole firmó el 6-4 en 59 minutos e incendió la cabina de mando del escocés. Como un ciclón, y en parcial de 7-0, Nole martilleó un 5-0 que destrozaba el segundo set y las esperanzas de Murray. Al final, 6-2.

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